sábado, 26 de febrero de 2011

Un chiste



Llegar es una cosa, volver otra. La valija con una vida se perdió en el vuelo. TAM no la mandó de vuelta. Que se quede dónde quiera el tiramaletas. ¿Hay cementerio de maletas? ¿Dónde? Les ponemos unas rosas. Los quiero.

martes, 8 de febrero de 2011

La curiosidad dos



La curiosidad

Vuelvo porque vuelvo. Vuelvo porque la curiosidad sigue, pero no ocurre por el objeto sino por la perspectiva. Perspectiva doble. Me vuelvo a traducir, a invertir el lugar idiomático. Traduzco la curiosidad. Que trata de la ciencia y su superstición. Vaya ejemplo de lo que ha sido este kleine reise, en el que de las amistades surgían una continuidad de los textos que me apabullaron este tiempo. Debate sobre ciencia, religión y tradiciones culturales. Agradecido de la participación elevadísima de los profesores Nicola y Pablo.

Fragmento de lo que me deslumbra en estos días.
La curiosidad de conocer el porvenir: la naturaleza no conoce el futuro

Cuando lo nuevo aparece y se lo debate, o sea, cuando se le presenta resistencia y se forma una oposición que se basa en la existencia superior, obligada por la moral, de valores, se trata a menudo de preguntas irresueltas sobre la delimitación entre naturaleza y sociedad. Esta dicotomía prefiere ser construida y falsa, empírica e históricamente rebatible, aunque se mantenga con una tenacidad que siempre reaparece para defender los intereses arraigados. En la argumentación convencional, la naturaleza implica lo dado y lo esperado por un poder superior. La naturaleza es considerada como la norma que define la normalidad. Por el contrario, la intervención humana significa la superación de las limitaciones impuestas, superación que infringe subversivamente la normalidad y la amenaza.* Pese a que no resulta tan atractiva la invocación a una naturaleza que remite a la inmutabilidad de las exigencias normativas y las escalas temporales que superan las medidas humanas, en un segundo paso debe determinarse hasta dónde llega el dominio de la naturaleza y quién puede definirlo con autoridad. Más que nunca, la ardua disputa y lucha en torno al consenso social son inminentes.


La fe en la inmutabilidad de la naturaleza oculta el conocimiento del proceso social por el que surgen el saber y la capacidad de intervenir en la naturaleza, de manipularla y controlarla. La resistencia a lo nuevo es reivindicada en nombre de una autoridad que parece estar más allá de la imposición de normas y que le corresponde el derecho de imponer normas pre y suprasociales. Cuando al inicio de la Modernidad emergió por primera vez en Europa el concepto moderno de política, el cual no estaba comandado ni protegido por la voluntad divina, el eje de la cuestión fue el problema del ejercicio de la libertad y las restricciones que le eran impuestas a la arbitrariedad del poder político. Para ello, entran en cuestión dos instituciones. Una fue el sistema jurídico, cuya incumbencia debía ser, prioritariamente, elaborar normas y reglamentaciones, tramitaciones y garantías, además de ocuparse de su implementación, puntos que determinaron gradualmente la construcción del Estado de derecho. La otra institución era la aún joven y poco institucionalizada ciencia. Según el politólogo israelita Yaron Ezrahi, la ciencia fue concebida históricamente como una autoridad apolítica que tenía la capacidad de disciplinar el accionar político, criticar decisiones e imponerle límites al Estado secular. Esta función (política) de la ciencia a veces fue empleada, invocando la racionalidad científica y tecnológica, para despolitizar el ejercicio del poder y encubrirlo. Sin embargo, la certificación de una realidad basada en la ciencia contribuyó, esencialmente, a que fuera separada la voluntad divina de las leyes naturales y se restringiera la arbitrariedad del accionar político. 15.


Ya en sus inicios, las ciencias naturales modernas habían demostrado que podían encontrar mecanismos con los que la scientific community lograra alcanzar un consenso sobre cuestiones controversiales. En un tiempo convulsionado por las guerras religiosas y civiles, sin duda esto contribuyó a consolidar la reputación moral de esta joven institución que, no obstante, era lo suficientemente sabia para aceptar las restricciones que le impusieron el poder político y el religioso, o sea, para no inmiscuirse en sus asuntos.

La autoridad de la ciencia como instancia apolítica se basa en una legitimidad derivada de la autoridad de la naturaleza. Las leyes naturales que investiga son leyes de un nivel muy elevado, las cuales no son negociables ni pueden ser sometidas a un poder estatal ni a una sentencia judicial. La ciencia certifica que la realidad de la naturaleza es removida de la jurisdicción de las leyes humanas y su arbitrariedad; no obstante, hay un procedimiento para “revelar sus secretos”, manipularlos y ponerlos a nuestro servicio. Por medio de ello, la institución ciencia deviene una mediadora aparentemente inapelable entre la sociedad y la naturaleza. Reclama para sí la autoridad de hablar en nombre de la naturaleza. Para llevar con éxito su programa de exploración, debe estar libre de intervenciones estatales y religiosas, puesto que “dice la verdad ante el poder”. Al contrario, la scientific community garantiza por medio de sus procedimientos de control de calidad, en especial la peer review, que el conocimiento producido es fiable. Estas dos tendencias, el reclamo de la ciencia de hablar en nombre de una autoridad apolítica superior y la garantía de publicidad frente la fiabilidad de un conocimiento producido y certificado por él, son los fundamentos para su autonomía hasta hoy, incluso cuando el carácter público de la ciencia esté bajo presión.


*
Es interesante que también los biólogos hagan esta diferenciación. Se refieren a los cambios provocados por los hombres como supernomalidad.

sábado, 29 de enero de 2011

La navaja

El evangelio segun Alfredo, tambien desde la templada Grandville; porque nunca hay que abandonar el presente.

La navaja, de Zaiat, Pagina12
Cuando los procesos económicos adquieren cierta complejidad o cuestionan pautas analíticas dominantes resulta conveniente alejarse de aquellos que proponen el sentido común para entender situaciones complicadas. En varios temas que hoy concentran el debate económico, la mayoría de los especialistas afirma que es sencillo resolverlos con medidas simples. Cualquier observación crítica a ese saber convencional les provoca una reacción de escasa modestia. Ante dilemas que se van presentando en la economía, exaltan lo que se conoce como La navaja de Ockham para desautorizar opiniones que no coinciden con su postura. Formulado al final de la Edad Media y atribuido al monje franciscano y filósofo Guillermo de Ockham, ese principio sostiene que de las explicaciones posibles, la más simple es la correcta. En la Facultad de Economía se enseña ese principio en la materia Microeconomía sobre el comportamiento del consumidor. La navaja de Ockham es la expresión del sentido común y, por lo tanto, sus seguidores afirman que su aplicación no debería plantear controversias. Sin embargo, preferir una teoría explicativa en función de la menor cantidad de causas invita a una escasa reflexión de la dinámica de ciertos fenómenos económicos. La inflación es uno de ellos atravesado por La navaja de Ockham.

sábado, 22 de enero de 2011

Sal a la francesa

Dificil el teclado frances. Estoy recorriendo Paris con el ultimo escritor baudeleriano o el ultimo flaneur, Giulio, el grande. Charla, cafe, vino, charla, cafe, vino. Futbol, minas, libros, futbol, minas, libros. Autodefiniciones de Giulio: "no me gusta la velocidad", "me gusta la belleza", "no me gusta la violencia a los animales", "no me gusta compartir".
La sal es ballena.

miércoles, 12 de enero de 2011

Seguimos


De malas. SAlió el sol, los grados ascendieron a 5. Se me ocurrió salir a correr y un resfrío asesino me dio un tiro en cada pierna. No me puedo levantar. Mientras, escucho a dos grandes, amigos, que cantan unas canciones muy lindas.
Con ustedes, Leiseylento
Recomendaciones, muerte peluda, tango de mierda.

viernes, 7 de enero de 2011

De malas, de buenas

Empezamos el año de malas. Ya andamos de buenas, más tanguero que nunca. Te voy a extrañar, te voy a extrañar, pero cuando menos me lo espere, estaré de vuelta, acá.
El farolito de la calle en que vivi.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Vamos Cris, más que nunca


La revolución de la alegría

Felices las jóvenes ballenas

Este año más Nértor que nunca. Cómo te extraño. Viva la juventud, vivan las ballenas, viva el mar.
Abracemos este año, más fuerte que nunca.


jueves, 23 de diciembre de 2010

Alegría

Nos tapó la nieve. Poco ballenas. Se vienen, el nomadismo no deja asentar ideas. Se vienen.
Felices a los felices. Felices a los que viven y mueren en felicidad por los otros. El mar, las ballenas e io les deseamos felices. Porque ya somos una familia. Una revolución con alegría.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Radiografía

La nieve se hace agua en Berlín. Cerca de la estufa se calienta una lectura. Desde sur llegan noticias escalofriantes.

Porque no había quien reclamase la posesión de la nada sino nadie. Y ese nadie, que sólo existía dentro del dominador, era la voz de su fracaso.

La extensión no es grandeza; es la idea de la grandeza. No es riqueza; es la posibilidad del crédito hipotecario. No es nada.

Martínez Estrada

Aguanieve



Mientras la nieve se hace agua.

Cerveza

viernes, 3 de diciembre de 2010

Principio Potosí

El Principio Potosí en Berlín (la nota completa, acá)


La fe cristiana es a la especulación financiera como al trabajo en negro la colonización española de América. La exposición El Principio Potosí: ¿cómo podemos cantar el canto del Señor en tierra ajena?, bajo la curaduría de Alice Creischer (Ex-Argentina), Andreas Siekmann (Ex-Argentina) y Max Jorge Hinderer, corre por estos días en Haus der Kulturen der Welt, Berlín. Apenas uno ingresa a la sala, acomete la pregunta de por dónde empezar. La necesidad de ordenar un recorrido se rinde instantáneamente al manual de 42 páginas que nos dan con la entrada. Y el “recorrido”, por así llamarlo, consta de cuatro etapas repartidas en 32 obras (instalaciones, proyecciones, pinturas, audios, documentos). Las etapas repiten y superponen las obras tramando un relato con estos ejes: “Existe una acumulación originaria que sólo se llama así”, “Existen los derechos humanos para tener derechos sobre los humanos”, “¿Cómo podemos cantar el canto ajeno en la Tierra del Señor?” y “Mundo al revés”. Aunque el recorrido evita una cronología dura, basándose en relaciones conceptuales y simbólicas, se puede desgajar una temporalidad que es significativa para entender porqué se evoca como principio la explotación de la Colonia en Potosí y se enfatiza una continuidad por otros medios en la actualidad. Las primeras tres estaciones, como otras que seguirán, presentan pinturas del barroco hispanoamericano, el arte producido por la Iglesia en las colonias americanas, cuyas imágenes plasman un orden del mundo (a favor de la dominación española) inspirando terror (con la amenaza del Infierno). El último paso del recorrido, en tanto, es la proyección oculta (para poder verla, el asistente debe levantar una hoja en blanco y colocarla delante del proyector) que muestra obreros de Dubai, cientos de obreros que salen de las construcciones fastuosas del emirato árabe. Este desplazamiento del tiempo y el espacio (de la Bolivia virreinal al Dubai hipermodernista), de los medios y materiales (pintura colectiva, video testimonial), de las fuentes e instituciones (la Iglesia, Internet) explicita un desarrollo del arte, claro, pero también cómo se transforma el rol de sus medios simbólicos, pasando de instrumentos de dominación a manifestaciones de denuncia. Este sentido estructura la muestra El Principio Potosí: delatar la acumulación originaria del capitalismo en la periferia (que no es más que todo el sustento del capitalismo) desde la Colonia a nuestros días, y los símbolos que sostuvieron dicho proceso.

Archivo Caminante, Molinari

lunes, 29 de noviembre de 2010

Lo que viene

domingo, 28 de noviembre de 2010

Que la sigan mamando

Para los perejiles que les gusta hacer de tecnócratas, que estudian cómo ser correctitos, para los viejos pelotudos que buscan espejos trasvetidos. Ahora somos ejemplo. El evangelio, más grande que nunca.

La mirada k, por Zaiat (ahaga click para la nota completa)

En ese mismo sentido, esta semana Dean Baker escribió en The Guardian que Irlanda debe estudiar las lecciones de la Argentina. “La decisión de hacer que los trabajadores de Irlanda, junto con los trabajadores en España, Portugal, Letonia y otros países, paguen por la imprudencia de los banqueros de su país es una decisión política impuesta por el Banco Central Europeo y el FMI.” Baker recuerda que a fines de 2001 era políticamente imposible para el gobierno argentino aceptar más austeridad. “Como resultado, se rompió el vínculo supuestamente indisoluble entre su moneda y el dólar y dejó de pagar su deuda.” Rescatando el antecedente argentino concluyó que para esos países “es más probable que el dolor de la ruptura sea menor que el dolor de permanecer” atado al euro.

Krugman & otros, como el economista coreano Ha-JoonChang, uno de los grandes expertos de la economía del desarrollo, observan con elogios la experiencia argentina del kirchnerismo, despreciada por el establishment y sus voceros. Esos referentes internacionales la exhiben para encontrar lecciones para los países europeos sometidos a un feroz ataque especulativo del capital financiero. El desconcierto de esos empresarios y gurúes de la city así se entiende: se les rompió el espejo, se resisten a aceptarlo y les muestran que están equivocados.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El invierno

La nieve ya se reposa sobre las ramas. Estatuisa, como puede, los árboles. Acostumbrado a los inviernos porteños, su verdadera razón está de este lado. Los ciclos se cumplen, como los trenes. Pero esto no declara más que un orden de cosas, los trabajos y los días. De qué sirve nombrar el invierno de Buenos Aires para el norte. Carnaval todo el año, eso quieren y queremos. Y, como sabemos, las estaciones son una forma de organizar el tiempo. El invierno reclama para sí otra etiqueta. Un paisaje y otro tiempo. La independencia.
Allí vamos por partida doble.

Bicentenario.

Novísimas.


Gracias jotash!

sábado, 20 de noviembre de 2010

Incontenible

El invierno es incontenible. Da alguna que otra tregua, el invierno en Berlín avanza como una tropa, una tromba, y el sentimiento es el de una guerra por perderse. A la corta o a la larga, el invierno triunfa. Incontenible, porque no hay nada que hacerle. No incesante,o sí, pero no poder frenarlo y no que arrase como si nada hubiera, nos borra de la descripción. Nos desborda. Es de noche a las 17, a las 1630 ya prenden las luces de la estación que veo desde la ventana. Imagino un invierno así en otros lares, en lugares no urbanos. Y que la ciudad siga funcionando pese a la oscuridad y el frío como si fuera verano, otro clima, otra vida. De noche hay más gente en la calle que de día. Son vampiros. Salen los fiesteros, los artistas, los desempleados, los borrachos, los adictos. Salen todos. Parece que quieren que el día se termine rápido. Que llegue la noche, que el invierno se quede. En una charla escuchaba a un profesor que recomendaba respetar las horas de luz como forma de vida, como manera de reconciliarse con el exagerado gasto y desgaste de energía. Limitarse a la luz solar para la actividad de nuestros días. Esas cosas que pueden pensarse cuando otros problemas no pegan gritos desde abajo. Ocupaciones válidas al fin. El invierno es incontenible, porque se podrían alcanzar conclusiones más hondas. La necesidad por encontrar un refugio rápido, hace a la supervivencia una rayuela.

Ya volvemos



Acá.

gracias jotita!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Retomando los evangelios

Del gran Alfredo Zaiat. Completita

Uno de los caminos predilectos del discurso dominante para preservar sus privilegios es destacar la necesidad del diálogo y el consenso. Recomienda entonces la tolerancia y la convivencia democrática. Como ejercen y son el poder se trata de una relación asimétrica que busca adormecer el conflicto que puede afectar sus intereses. La idea de tolerancia para el establishment debilita las diferencias discursivas y enmascara las desigualdades. Cuanto más fragmentado se presenta el cuadro político y social, más resuena esa palabra, porque así el poderoso retiene su espacio de control, logrando la aceptación del sometido en aras del objetivo de la tolerancia. Esta es una exigencia, una imposición del ganador sobre el perdedor. Diálogo, consenso y tolerancia integran el glosario previsible de las entidades empresarias, reiterado en varios comunicados a lo largo de los últimos años. Se volvió a exponer en la reunión anual de la Unión Industrial Argentina que culminó ayer. En esta oportunidad, esa convocatoria a la convivencia quedó descolocada ante el desprecio expuesto por las principales cámaras empresarias para el intercambio de opiniones en la Comisión de Legislación Laboral de Diputados sobre el proyecto de distribución de utilidades entre los trabajadores. Ese desaire dejó en evidencia el sentido de esas palabras fetiche para el establishment. El consenso sólo sirve si es para aprobar iniciativas que resguardan sus beneficios. Cualquier alternativa es conflicto, autoritarismo, que no merece considerarse.

Pd: ya vuelvo eh,

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Hasta siempre

Pasan los días. Extrañeza, todavía, doble, por lo inesperado y por la lejanía (pensar la patria de lejos implica exagerar los propios deseos, empadronar testimonios, tamizar experiencias ajenas, seguir los relatos mediáticos). La fotógrafa, con quien comparto infinidad de sentimientos, quien lamentó reprochosamente mi residencia extranjera, rubricó parte de lo que viví en silencio y con amargura de ausencias (la de él, la mía, la mía en conjunto, con otros compañeros y compañeras), la vivencia que hubiese tenido y que no tuve.

(Los títulos son propias, espero que la fotógrafa sea haga cargo)


"Baustimo popular"


"Millones"


"Nunca menos" (ver acá)
Fotos: Pía Leavy y más acá

domingo, 31 de octubre de 2010

Otros mares

Me verán en otros mares, como si el otro mar fuera otro planeta. Corresponsal que le dicen al prestado, nunca vendido.



El duelo perdura. Las ballenas se volverán hombres. Para su realización o para su desgracia.
Damaso Gomaz, ilustra.

jueves, 28 de octubre de 2010

Es para vos

Lo escribí hace un rato ya. Desestimo alguna apreciaciones. Pero guardo un mismo pensamiento. Podemos unirnos sin los Kirchners. Es hora de ser kirchneristas sin ellos.

Crítica al prejuicio puro

Blanca Nieves y el prejuicio

No recuerdo el cuento de Blanca Nieves. Sólo recuerdo que el espejo hablaba. Y que no podía mentir. Que la vieja era fea, y el espejo le decía fea. Y quién es la más linda: Blanca Nieves. El prejuicio no es un espejo. El espejo, usado en estos tiempos, en más de una casa de clase media, te devuelve un prejuicio que no se reconoce. Convengamos, en principio, que están los que apoyan este gobierno y los que no. Y en el medio, en ese espejo que dice la verdad pero en el que no se asume como tal el sujeto en cuestión, la clase media progre (entre comillas) que no apoya al gobierno. Aquí, no me preocupa tanto los que defenestran al gobierno ni los que son fervientes creyentes. Eso es claro y responde a condiciones históricas y simbólicas reconocibles. Quiero hablar, más bien, de esos que estamos frente al espejo y que, para lo lindo y para lo feo, tenemos que decirnos lo que somos, sincerarnos con lo que creemos para esta patria. De esta clase media depende el futuro del proyecto oficialista. Y como no me excluyo de este umbral, veo en otros contemporáneos la misma duda, el mismo prejuicio, que creo haber dejado atrás. Hace ruido, como quien dice, que alguien que se la da de progre no defienda a este gobierno. También suena raro que se nieguen a apoyar este proyecto, sirviéndose de conceptos de institucionalidad, de anticorrupción, de coherencia, de ir por los márgenes constitucionales, de las “formas”, de los tonos, y varias calificaciones que solamente responden a una estética, a un gusto, y como tal remite a una legitimidad simbólica de clase. Y si es de legitimidad de lo que se habla, solamente será de quienes mandan simbólicamente (y no se trata precisamente de este gobierno). Cada vez son más los conceptos que se crean para no aceptar que esos ideales semirealizados, estos cambios leves en algunos casos, históricos en otros, son lo que siempre defendieron de chamuyo, de café. También habrán derramado alguna lágrima ante la injusticia de este mundo, por algún ideal así y ahora no lo quieren aceptar. Se van de mochila a Perú, admiran a Evo, sueñan con el Che. Pero no. Las formas, la coherencia, no sé qué macanas. Ni qué hablar de quiénes siguen defendiendo escuelas económicas que poco se ajustan a la cosa cotidiana y prefieren ser ejemplos de manual que realidades sociales. Pero, si se pararan frente al espejo , ¿serían capaces de sacarse el prejuicio que disfraza todo de formas e institucionalidad? O, por lo menos, ¿se sincerarían con sus intereses dominados por la clase dominante y que, en lugar de soñar con un nuevo orden, sueñan con countries, 4x4 y celulares a todo trapo? Es hora, es el momento. A quienes alguna vez se les puso la piel de gallina con una leve ilusión de mundo más justo, acá está. No es el mundo perfecto, pero hay que prestar atención por donde corre el río. Porque si hacen fuerza para el otro lado, cambia la corriente y hay que remar en contra.

Contrarreforma del prejuicio

Aquí la cuestión es otra. No es el sujeto, que lejos de responder a una identidad individual, recoge el guante de argumentos, aunque bien fundados, no pasan por el tamizado, sino que son reproducidos cual vector. No se trata de defender al gobierno, ni a Cristina ni a Néstor. Ellos son meros marionetas de un “grupo”, “sector”, como se llame, que poco se sentía identificado con las ideas y tipos de carismas que venían existiendo en la política pos dictadura. Cristina y Néstor no son nada. Al que se adormece en su prejuicio de clase, hay que invitarlo a creer que ni Cristina ni Néstor son los protagonistas de estos cambios. Ellos, cual políticos de natura, redescubrieron, despertaron e, incluso, parieron (esto sí es mérito “también” de ellos) un sector, una ideas, unas prácticas que habían desaparecido. Por eso, ellos no son líderes, sino que nosotros, los que apoyamos este proyecto, lideramos estos cambios. Cada vez que el gobierno estuvo casi en la lona, recurrió a lo que muchos esperábamos, tocó ese lugar en el corazón que estaba desilusionado. Ese corazón que veía en otros países, líderes comprometidos con sangre y lágrima en los ojos (Lula, Evo). Cuando estuvo para el KO, dijo “bueno, ellos nos votaron, para ellos laburamos, los otros nos cagaron”. Por eso no son santos de mi devoción. Pero si el fin es bueno y justo, poco importa su pasado. Y entonces dijeron basta de monopolio mediático, fútbol para todos, memoria, asignación universal. Aunque el prejuicio retumbe que son antidemocrácticos, es difícil imaginar el conflicto de la 125 como tal, cuya resolución no fue favorable para el gobierno, pero que abrió un debate público pleno de democracia. El prejuicio tira sobre la mesa las formas. Qué formas? La retórica diplomática es para estados con más justicia que este. Cómo vas a tratar al empresariado local, a los medios, a los campos (no todos, obviamente), que realmente proponen una situación de crisis constante. A alguien le queda alguna duda de que la inflación tiene un elemento muy codicioso detrás? Ni que hablar del prejuicio de la inconstitucionalidad. Es cierto, este gobierno va por los márgenes. Pero nunca pateó por afuera. Y ese acto de casi inconstitucionalidad nos lleva a otra pregunta. Posiblemente, supere las expectativas del gobierno, incluso. Rozar lo constitucional no necesariamente es algo antidemocrático. No siempre tiene que ver con una dictadura. Anti constitucional puede significar huir de esa lógica binaria de democracia-dictadura e insertarse en otra dimensión que tiene más que ver con una nueva justicia, un nuevo orden. Rozar lo constitucional expone las condiciones históricas de un modelo constitutivo del Estado y la sociedad que ya parece caduco. Eso también lo muestra otra discusión que este gobierno, a su pesar, sostiene con la oposición y los medios. Cómo mierda funciona este congreso, cómo mierda funciona la justicia (con minúscula). Este cambio es más esencial. Cuando nos quejábamos del que “cambia todo para no cambiar nada”, acá lo tenemos. Los Kirchners, quizás, no evalúan la dimensión de la transformación que están gestando. Eso los hace más humanos. Eso nos invita a una participación, a dejar de joder con el prejuicio, viejo. Ellos abrieron un camino, que ni ellos habían pensado en 2003, lo sabemos. Por eso, el prejuicio contra ellos, hay que dejarlo de lado, porque, pese a lo bueno, sabemos que no son tan distintos a los otros. Por eso, no son todos laureles. Pero nosotros, sin prejuicio, debemos aprovechar esta puja entre poderosos para sacar provecho de nuestro propio provecho. Debemos perseguir eso que bien hace, que es mucho, desestimar lo malo, que también es mucho, pero siempre desde el apoyo. De su lucha nos conviene ser botines. Porque, si no, es una fuerza que perdemos. Señalar lo malo, no es atacar a los Kirchners. Enfatizar esos errores, es no superar el prejuicio y apedrear las alas de los que poco tenemos y mucho soñamos. Hay que estar atentos para que no se pasen de la raya. Sí. Pero ahora, por necesidad, están con nosotros y entonces no hay que poner la desconfianza en el primer saludo. Hay que abrazar estas pequeñas justicias y grandes victorias y vigilar que la oportunidad de los hechos no es tanto de ellos, sino de nosotros cuando dejemos el prejuicio atrás y asumamos nuestra participación sin peros.

lunes, 18 de octubre de 2010

viernes, 15 de octubre de 2010

El atlas

Este libro ganó el premio al más lindo de 2009. Estaba en un atrio franfurto.
No dejó de inspirarme hasta hoy. Y nunca dejará de hacerlo. Este es el verdadero Atlas de las islas remotas. Es como el reflejo del mar.