miércoles, 20 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
El mundo de las vibraciones y los sonidos
Desde las épocas más primitivas de la humanidad hasta el presente, el hombre ha manifestado sus emociones y deseos, sus angustias y alegrías, por los medios más variados, gestos, expresiones de su rostro, movimientos de todo su cuerpo, como saltos y contorsiones. Pero estas manifestaciones, que no son otra cosa que hechos concomitantes con sus distintos estados anímicos, no tienen, en conjunto, la eficacia poseída por otro medio de expresión: la voz. Desde los gritos guturales del salvaje primitivo, hasta las modulaciones y cadencias del canto más exquisito, existe toda una gama de expresión de los deseos, pasiones y sentimientos humanos. La voz posee recursos y matices que la hacen un medio de expresión de estados afectivos que no puede, prácticamente, ser sustituido por ningún otro. Y si de la expresión de sentimientos y pasiones pasamos a la de las ideas y concepciones intelectuales, es evidente que no existe ningún otro medio de comunicación directa de hombre a hombre que pueda sustituir, para esa finalidad, a la palabra.
La música ocupa un lugar prominente entre las bellas artes, elementos importantísimos de la cultura humana. Y ¿qué es la música? Es el estado actual, que ha alcanzado un desarollo extraordinario a través de una lenta evolución, de una manera de expresar el hombre primitivo, a veces sólo a sí mismo , su estado de ánimo, congoja o alegría, temor o tranquilidad, por medio de sonidos de su garganta, en un principio, y por sonidos arrancados a algún instrumento apto para ello.
Es evidente que la comunicación o simplemente expresión de deseos o estados anímicos por medio de sonidos es también usada por animales. El canto de los pájaros, los rugidos de las fieras, que nos llenan de deleite o de espanto, no son otra cosa que medios de expresión de esos seres vivos.
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Breves y bellas palabras para describir la expresión primigenia de nuestro ser humano, el de hoy, el de siempre.
Los "posteriormente", "prácticamente", las aclaraciones insistentes "para esa finalidad", los giros cientificistas "es evidente". De ellos no se pudo despojar este hombre de las ciencias. No obstante, se avoca a la pregunta por el ser.
sábado, 2 de julio de 2011
German chacareran
Como retribución lo agreggué a la novela y también al mar. no hay relaciones verídicas, más las que parecen.
http://www.youtube.com/watch?v=8oXctkf3b6A acá las chacareras de Sasha.
abajo su intromisión en mi relato.
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Algo que podía ser un frío joven lo despertó. Eran las dos cosas, el frío de un otoño que empezaba su incontinencia y el brazo de su hermano, Mark. Sasha abrió los ojos rápido, estiró un cachete para un lado, la oreja para el otro, la frente hacia arriba, la nariz se inflaba, como un dibujo animado apunto de echar una carrera. No entendía lo que le decía. Empujó a esa chica que estaba durmiendo con él, lo abrazó a su hermano y salieron a la calle, a ver de qué se trataba eso. La gente iba y venía como si estuviese borracha, y como si estuviese planeando algo que no había sido pensado, mejor dicho, realizado con la impunidad con que se emborrachaban en la calle. Octubre era un mes que podía traer recuerdos igual de buenos y malos, la pérdida de la segunda guerra, los octubres celebrados como el día de la patria en la imperiosa Karl Marx Allee. Sasha no vivía muy lejos de la nueve de julio berlinesa, ahí, cerca del barrio obrero, cuando eso no era el mundo entero. Seguían ellos, los otros, yendo hacia el centro de la ciudad. Se veía venir, era una tormenta resistida en el cielo por algún dios que, seguro, no había estado vestido de blanco. Algún dios jubilado en las academias y bibliotecas del otro lado de la ciudad. El trolebús no dejaba de andar, cómo podía ser. Qué iba a cambiar. Sasha ya estaba agotado, llegando con su cara para cualquier lado, haciendo un chiste, imitando a un soldado, pensado que alguien lo estaba viendo. Un dios, alguien sabría de ese hecho. Ningún periodista. El hijo. Cuando le contara al hijo, la burla al soldado. Para después. Después volvieron a sufrir una pedagogía similar. La tolerancia. Sasha no creía que ese fuere su problema. Cruzó una vez, cruzó otra. Cruzó una vez más y no quiso volver. No pudo. Unas horas, unos días. Drogas, cualquiera. Le daban guita, loco. Me daban guita. Esa noche no recuerda qué pasó. Probó todo. Al otro día, fue al banco, dijo que le dieran los marcos de bienvenida, le pusieron un sello. Salió a la calle, todos seguían de la cabeza, qué había pasado, quiso cruzar la ciudad pero ya no había que cruzar más que la frontera de un recuerdo muy cercano. Se fumó la guita de bienvenida en minas, mercas y pelotudeces, como una cámara de fotos. Al otro día se despertó, se borró el sello de bienvenida. Fue al banco, pidió más plata. Así, durante una semana. El cajero ya lo conocía y, aunque la ética alemana sonrojaba a ese vigilante del oro nazi, disfrutaba pensar que era algo que no podía pensar: consumir. Casi como introducir a una jovencita en los placeres sexuales, sólo despertando su curiosidad innata. Sasha recordó a la chica que dejó esa noche de unos días atrás. Se habrá enterado de que se puede ir a la otra parte de la ciudad. A la parte fea pero prometedora. A la parte menos nuestra. Donde la policía parece simpática. Cómo se llamaba, se pregunta Sasha. Cara. Dice. Aunque le parecía impreciso, erróneo. Cara. Cara. Se rascaba la inminente calvicie. Carabajal, le salió como un tirón. Extraño nombre, largo. No se puede tener un nombre tan largo. Luego, quizás, reflexionó que esa extrañeza y longitud le habría hecho recordar el nombre. Al fin de cuentas, lo raro es lo que nos impacta. Y sus ojos marrones, la morocha, su cola redondo. Sasha lo miraba en el horizonte rosa del atardecer congelado de Berlín, mientras se fumaba unos cigarrillos marlboro. María Carabajal. Ahora sí. La ciudad es un pueblo y, cuando lo dijo, recordó donde la había conocido. María había cruzado en esos días por un acto folklórico. La República Democrática quería dar la imagen de mundo que no daba, resistiendo a la apabullante ola de cocacolas, bananas ecuatorianas y multicolores fluorescentes en las telas de cualquier pilcha. María era una sirena, le hubiese gustado decir a Sasha. Le había enamorado la melodía ajena de una chacarera. Sasha era músico de cámara, futuro de. De pronto, encontrar la belleza de una música cálida y triste, reventona del alma, le había despertado una inquietud que las sinfonías militarizantes de la Soviética no le comunicaban. Se acercó con el respeto de las formas, la vergüenza del preso y el amor interno de lo nuevo. Todo esto pasaba mientras Sasha se terminaba su otro marlboro. La buscó otra vez. La encontró a María, que vivía en la otra parte de la ciudad, bueno del mundo. Hace años se había venido de Argentina, el viejo, escapando de la dictadura. Terminó en Berlín occidental. A Sasha le parecía tan lejano cruzar el océano, cuando apenas había llegado a la frontera de Hungría. Todo lo excitaba el doble. Lo enamoraba el doble. La duplicación de los sentimientos guarda la necesidad de vivir lo que el otro. María no hablaba mucho, en alemán. Las cuerdas habían sido el puente que los había encontrado. Total sabes de sobra que en vano fue quererte. Repetía Sasha con un español desconocido. De memoria. María reía. Qué entiende este gringo. Se rió y Sasha, con su cara centrífuga, la festejaba y seguía cantando la letra del tío de María. Hace unas semanas de eso. El muro había caído y ellos tenían pasajes para Santiago del Estero. Sasha iba a conocer Argentina, la tierra de Ernesto.
martes, 21 de junio de 2011
Olas agitadas
La vida en la ciudad. El silencio de una elección que para no empezar por el futuro, sino por un porvenir pasado. Es decir, seguimos como estamos. Esperando que la onda cambie. Basta de decir. ola. La publicidad oficial abandona las marquesinas (palabra que me prometí a mí mismo nunca escribir, pero que ahora escribo como homenaje a ese falso poeta tallerista del rojas, mejor dicho, como falso homenaje). Sigamos. Abandona las marquesinas porque la vida es una posesión.
Quiero volver a escribir y dejar este camino de oficios mediocres que interfieren, que complican el mundo de significantes y piquetean el mundo del sentido.
jueves, 16 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Buhos
Teoría de las puertas
Luis Vidales.
Soy alguien dado a investigaciones científicas. Últimamente he descubierto una teoría del equilibrio.
Ante todos los sabios del mundo yo siento mi teoría del equilibrio.
Cuando una puerta se abre, la puerta equidistante, al otro lado del mundo, se cierra irremisiblemente.
Por esto —y todos lo hemos visto— de golpe, las puertas se cierran solas.
El día que todas las puertas se abrieran a una vez, el mundo quedaría lleno de huecos y el viento se entraría en ellos y se llevaría la tierra por los espacios ilímites.
sábado, 11 de junio de 2011
El silencio
miércoles, 1 de junio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
Domingos de superacción
jueves, 26 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
Lalatita
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Esa tarde al volver del colegio, Ezequiel, el futuro ministro de economía, recibió lo que nunca. Una carta. Había recibido una, alguna vez que se fue de campamento. Bastante poco real, por cierto, pero la idea de los profes era que tuvieran esa vivencia, que reconocieran la existencia de la distancia, el motivo y el envío. La sorpresa no produjo excitación, todo lo contrario. Prefirió dejarla en el buzón y luego pedirle a la vieja que lo abriera. Ella sabría filtrar cualquier información no deseada. Al fin de cuentas, un ministro también es un humano. Dicho y hecho, como no podría ser de otra manera. Llegó la vieja, después del beso en el pelo, le dijo que había algo para él. Leticia también estaba sorprendida. Pero entendía que la burocracia no estaría estirando su mano a la juventud. Para qué. Después la sonrisa le cambió. Cómo es posible que alguien sepa que Ezequiel vive acá. En esa época empezaron los robos, cuando no algún que otro secuestro paradigmático de personaje famoso. Estas inquisiciones no ocurrían ciertamente en Leticia, aunque sí lo percibía la abuela Alberta que estaba cuidando a Ezequiel. Andar mucho por el barrio, chismoseando, escuchando la radio. Hitler.
Me la abrís, soltó, después de que su madre la dejara delante de la chocolatada. Abríla vos. Dale, porfi. Es para vos, qué tenés, miedo. Miró la hora, no para verla, sino para esquivar el gesto de hacete grande y no hinches las pelotas. Al final, abrió el sobre. El reflejo de la foto, antes del papel blanco volvió a sorprenderlo. Toda era una sorpresa y no era su cumpleaños. Cuestión que la foto era de una latita. Una latita de lo que después nos enteramos, era de cerveza con arándanos, de la cuenca del Missisipi, más precisamente, de Alexandria. La lata era de color violeta y amarillo, con algún rasgo de diseño de los setenta. Pelotitas y zigzagues. La carta estaba escrita en un español modesto. Modesto era la particularidad de una letra prolija pero una articulación forzosa. Mucho gusto, Señor Ezequiel. Mi nombre es John L. Cooke y tengo esta lata de la foto. Agregaba datos de la procedencia, de la manera de producción de corta tirada, incluso del sabor y de cómo esa lata había llegado a sus manos. El gringo Cuk había decidido abandonar su tierra natal después de pensar que la guerra de Vietnam había sido un fracaso. Bueno, pensó que los rusos iban a invadir finalmente USA y que ver perder dos veces el mismo partido, no era algo que soportaría. Se dijo que era mejor ir a otra cuenca, la del Plata. Terminó subiendo un poco por el Paraná. Tuvo la intención de llegar hasta Misiones, pero en Corrientes se quedó. Pegó un laburito como mecánico de aviones, ahí avionetas nomás. Esa es mi historia Ezequiel. Si le interesa, puede escribirme. La idea de que este hombre quiera contar su historia a un desconocido como el futuro ministro de economía, que en realidad estaba buscando latitas vacías para agrandar su colección de latitas de todo el mundo. Ya había ocupado toda la pared, literalmente toda. Latitas de USA, de Alemania, Checoslovaquia, Francia, Holanda, pero sobre todo de USA. Casi cincuenta estados es una banda. De jugo, de cerveza, cocacolas, ediciones especiales de navidad, mundiales, días de la independencia. Su colección era la más grande del aula, del colegio, del país, y seguramente del mundo. Era su ilusión. Esta carta había llegado después de que al propio Ezequiel le publicaran una carta de lectores para la revista dominguera en ocasión del día del niño. Allí decía que tenía dos deseos, ser ministro de economía y tener la colección de latitas más grande del mundo. Ahora ese sueño era posible. Lo pensaron los lectores, lo pensó el gringo Cuk que entusiasmado buscó en sus cachivaches algún recuerdo de su patria chica. Lo desearon sus padres, sus abuelas y compañeros de colegio. La alquimia del mundo conspiraba para que se cumpliera su destino, diría algún libro de ayuda individual. Mientras la fatalidad soplaba río abajo, Ezequiel lustraba la foto enmarcada de su beer cranberry. A la espera del canje por la lata REAL.
jueves, 19 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
No es joda
Para restituir el magma...
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El Techo de la Ballena and Nadaísmo were polemical movements and it was precisely polemic that mostly nurtured the disaffection with the system that moved them to achieve higher objectives which when translated to literature and art produced innovative and subversive work. That its main enemies could have been found among the people who proclaimed themselves with the title of true revolutionaries, is nothing more than a formality which both groups knew how to take advantage of so as to point out with foresight that with Nadaísmo and El Techo de la Ballena an end was being imposed on the history of literary groups, but also on the reign of utopias.
acá
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"... Hasta que un día de 1961, en un garaje de El Conde, estalló El Techo de la Ballena. El pintor Contramaestre animaba un grupo de escritores y artistas que, ante la codificación de la pintura y las letras nacionales, se proponía restituir el magma. Con ello querían anunciar que la válvula generatriz de toda buena creación iba más allá de la respetabilidad estancada, del abstraccionismo geométrico anclado en su perfección, de la literatura sumisa al buen decir y las reglas honorables. Aquella vez el Techo rebosó, los pisos se inundaron, los cuadros y los textos flotaron como materia desechable y las gentes del barrio bailaron al compás del Hombre Orquesta...”. (Publicado en Papel Literario El Nacional. Caracas, 1º de febrero de 1970, en la columna Señas de Identidad, por Gabriel Zarcos, seudónimo de Adriano González León) "... “ (…) Tiempo mas tarde, avanzados ya los sesenta, Carlos (Carlos Contramaestre) vuelve de España con el mito de la Ballena. Bajo el Techo de esa Ballena subversiva se llevan a cabo los primeros actos sacrílegos que habían conocido el arte y la literatura en Venezuela. En Homenaje a la Necrofilia, el carro de aseo municipal, especie de mancillado coche fúnebre cargó con las piezas que Carlos había confeccionado a base de vísceras, huesos y sangre de animales domésticos. ¡Lástima que entre los materiales no se hubiesen deslizado los despojos de cualquier honesto personaje de la clase media! El local de la exposición había sido clausurado días antes por la fuerza pública, actuando en representación del pudor nacional ultrajado. A todas éstas, un olor a muerto verdadero, a ciudadano muerto o acribillado se paseaba impunemente por el país proviniendo del subsuelo político podrido y vergonzante...”
wikipedia
viernes, 13 de mayo de 2011
el techo de ballena
Desde el lejano Leipzig, una ballena colombiana, creo.
Danke y felicitaciones Jan y Edna!! Otros amigos deberían aprender a casarse.
martes, 10 de mayo de 2011
...
las de aquellos que murieron, o de quienes, para nosotros,
se perdieron al igual que los muertos.
A veces, en nuestros sueños, hablan,
a veces, en el pensamiento, el espíritu las escucha.
Y con su eco regresan por un instante
ecos de la poesía originaria de nuestra vida,
como música en la noche, lejana, que se apaga.
Constantino Kavafis
Subversión
Pierre Bourdieu, EL CAMPO CIENTÍFICO
sábado, 7 de mayo de 2011
Encomio a la historieta
Encomio de la historieta
Por Hernán MartignoneHay quienes acusan todavía a la historieta de ser la hermana menor de la literatura y de que sus aspiraciones “literarias” son pura veleidad; hay quienes le endilgan también el mote de hija bastarda de la pintura y le reprochan sus humos pictóricos. Es sabiduría común que los hijos menores aprenden a caminar y a hablar (y a dibujar) comparativamente antes que los mayores porque tienen de dónde aprender; y que un hijo bastardo tiene una libertad mayor que el primogénito (legítimo) porque no carga con el peso de la herencia, o no lo hace de la misma forma. No quiero que esto suene a apología, sin embargo. El cómic se defiende solo, o el buen cómic por lo menos. Y que lo hay lo hay.
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Otro que ando rumbeando...Ahora sí, con historieta y todo.
jueves, 5 de mayo de 2011
El culo de la ballena
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lunes, 2 de mayo de 2011
Las razones
EE.UU. cazó a su gran ballena blanca
las razones del mar
"Osama Bin Laden fue sepultado en el mar", afirmó el servicio electrónico de la CNN, citando un funcionario de la administración de los Estados Unidos. De acuerdo a la fuente, el cadáver del líder de Al Qaeda fue sepultado "según la tradición islámica". Mientras que para el diario New York Times el cadáver de Osama Bin Laden "fue llevado a Afganistán y luego sepultado en el mar".







